¿Qué es?
¡Acepta el reto! es un almacén y juez en línea de problemas de programación en español que acepta soluciones en C, C++ y Java.
No es un mero listado de problemas, sino mucho más. ¡Es un corrector automático!
Si quieres poner a prueba tu habilidad programando y compararla con la de otros, ¡éste es tu sitio!
¿Por dónde empiezo?
Si no conoces este tipo de jueces, te ayudamos a resolver el primer problema para que entiendas la dinámica del uso y no cometas los errores más comunes.
Luego puedes resolver algún otro de los múltiples problemas disponibles. Si no sabes por cuál empezar, puedes recorrer las diferentes categorías o mirar el problema de la semana que te proponemos abajo. También puedes mirar lo que otros usuarios están resolviendo.
¿Aceptas el reto?
Problema de la semana
Encuesta comprometedora
Cuando se quiere conocer algún aspecto concreto sobre una población de individuos (por ejemplo cuál es el porcentaje de la población que desayuna algo de fruta), se suele recurrir a una encuesta. En ella se hace la pregunta a un subconjunto de personas y los resultados se extrapolan a la población completa. Si el subconjunto elegido no presenta sesgo muestral, la cifra obtenida será muy cercana a la que se obtendría preguntando a todos.
Hay veces, no obstante, que la encuesta puede naufragar debido a que aquellos a los que se pregunta mienten. Esas mentiras pueden ocurrir aunque esté claro que la encuesta es completamente anónima, pues, se quiera o no, el encuestador que apunta las respuestas sí sabe quién eres y qué has contestado. Estas mentiras ocurren sobre todo cuando entre las respuestas hay una mejor aceptada socialmente que la otra. Al fin y al cabo es raro que alguien reconozca abiertamente que en ese momento lleva rotos los calcetines o que hace más de tres días que no se ducha.
Existen, afortunadamente, estrategias para poder asegurar el éxito de estas encuestas en donde una de las respuestas es de difícil aceptación. Una de ellas es prestar al entrevistado una moneda y pedirle que la tire al aire antes de contestar. Si sale cara está obligado a usar esa respuesta comprometedora (aunque sea mentira). Si sale cruz deberá decir la verdad. De esa forma, el entrevistador no sabrá, ante esa respuesta difícil de aceptar, si es cierta o no, dado que no sabe lo que salió en la moneda y, por tanto, si es una respuesta obligada o sincera.